La boca o apertura superior
Esta es la parte por donde introducimos los productos. Dependiendo del diseño, puede ser simple o tener refuerzos para evitar que se desgarre al abrirla.
Es el punto de entrada que define qué tan fácil será llenar la bolsa en el mercado, siendo un factor clave en la experiencia de uso del consumidor final.
Las asas o agarraderas
Las asas son fundamentales para el transporte manual. Existen de tipo 'camiseta', que son las más comunes, o de troquel, que son un agujero en el mismo cuerpo del plástico.
Su diseño está pensado para distribuir el peso de manera uniforme y evitar que el material lastime las manos del usuario durante trayectos largos.
El cuerpo y los fuelles laterales
El cuerpo es el espacio principal donde se almacena el contenido. Muchas bolsas incluyen 'fuelles', que son pliegues en los costados que permiten que la bolsa se expanda.
Gracias a estos pliegues, una bolsa plana puede cargar objetos voluminosos sin romperse, optimizando el espacio y la capacidad de carga del empaque.
El sellado de fondo
En la parte inferior encontramos una línea de calor que une las paredes del plástico. Este sellado es el que sostiene todo el peso de la carga.
Un buen sellado térmico garantiza que la bolsa no se abra por debajo mientras caminamos con nuestras compras, siendo el punto crítico de control de calidad en la producción.
El material y su textura
Aunque parezca simple, el material puede ser de alta o baja densidad. Esto determina si la bolsa es más ruidosa y rígida o suave y elástica.
La textura también ayuda a que las bolsas no se peguen entre sí cuando intentamos tomarlas de un dispensador, un detalle técnico que facilita su uso en puntos de venta masivos.

